¿Por qué el Antiguo Testamento

 es tan crudo y sangriento?

De vez en cuando entre lecturas, videos y foros, nos encontramos con un tipo de persona…

La que vino al mundo a traer la revelación, desmontar mitos y leyendas, y abrirnos los ojos con las verdades del mundo.

El único detalle es que una de sus frases pregoneras es algo así como: “La biblia es un libro que nadie debería leer. Lo único que promueve es el derramamiento de sangre”.

Y hasta ahí llega nuestra ilusión de haber encontrado al portavoz de la verdad absoluta.

Este artículo no es para esa persona, pues si no leyó la Biblia, mucho menos llegará a este texto. Más bien es para aquellos curiosos del Antiguo Testamento que en cada lectura encuentran un nueva enseñanza, inspiración y sabiduría.

Lo cierto es que el Antiguo Testamento nos puede causar una montaña rusa de emociones, incluso en la décima lectura. Y la razón detrás de eso no son sólo las imágenes que nos evoca, algunas de ellas sangrientas, otras fuertemente decepcionantes y frustrantes…

La razón es más profunda.

Las historias bíblicas nos obligan a confrontarnos con algo que hasta el día de hoy nos cuesta comprender, algo que siempre hemos investigado y seguiremos investigando hasta el final de nuestros días: la naturaleza humana.

Para entender mejor, tomemos como ejemplo una de las narraciones más cruentas de Génesis: el rapto de Dina.

En la vida de Jacob al fin parecía haber un poco de calma. Luego de librarse de Labán y haber evitado una posible batalla con su hermano Esau, Jacob y su familia se asentaron en Siquén. Pasados los años, ocurre un golpe a la familia. Dina, la hija de Jacob con Lia, iba rumbo a casa de alguna amiga, cuando de repente es abordada por Siquén. El joven, hijo del príncipe del pueblo, abusa de ella y la mantiene secuestrada en su casa hasta que la familia de Dina acepte un casamiento.

Al enterarse del hecho, los demás hijos de Jacob planean el que sería el primer acto de venganza de sangre del Antiguo Testamento.

Simeón y Leví, decididos a recuperar a su hermana, dan su consentimiento para la boda y exigen como condición que todos los hombres del pueblo de Siquén se circunciden, pues solo así podía mezclarse la dinastía de Jacob con la de ellos.

Sin embargo, el acuerdo fue sólo un engaño:

“Y sucedió al tercer día, cuando estaban doloridos, que dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomó cada uno su espada y se aproximaron a la ciudad confiados y mataron a todos los varones. Y a Jamor y a Siquén, su hijo, mataron a filo de espada. Y tomaron a Dina de la casa de Siquem y se fueron.”

Los hermanos, sumidos en la ira, acabaron no solo con Siquén, sino con el pueblo entero.

Pero ¿por qué la Biblia nos relata un suceso tan sangriento?

En la cultura de la época, la familia y el honor eran de suma importancia. La violación de Dina no solo fue un ataque personal contra ella, sino también un grave deshonor para toda su familia. Con esta historia la Biblia quiso darnos apenas un ejemplo de lo que era (y todavía es, en ciertas partes del mundo) la normalidad. La naturaleza del hombre lo puede conducir a venganzas desproporcionadas, las que a su vez conducen fácilmente a la guerra y a mayores devastaciones para todos.

De hecho, podríamos considerar el episodio de Siquén como un precedente clave para entender las leyes que Dios comienza a impartir en el Libro de Éxodo:

“Pero si hubiere fatalidad, entonces harás pagar vida por vida; ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie; quemadura por quemadura, herida por herida, contusión por contusión”.

En medio de un mundo en el que los hombres no medían sus acciones, el “ojo por ojo” no pretendía incitar la venganza. Lo que buscaba era regularla. El Antiguo Testamento es crudo y sangriento porque así eran las sociedades que describe.

Así que la inclusión de este relato en la Biblia no significaba aprobación de tales actos. De hecho, el texto nos muestra cómo Jacob desaprueba firmemente la conducta de sus hijos y los reprende por las consecuencias que traería para toda la familia.

Pero algo más que muchos se preguntan sobre esta historia es: ¿por qué Dios permitió que le pasara algo tan horrible a Jacob como la violación de su hija, después de haberle prometido que lo protegería dondequiera que fuera?

Exploramos la solución a ese enigma en el Secreto #68 de “Secretos Bíblicos: 127 trasfondos reveladores sobre las historias más célebres del Antiguo Testamento”, donde nos acercamos a esclarecer el profundo misterio de la relación entre Dios y el hombre.

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