¿Por qué la Biblia permite la esclavitud?
La Civilización Occidental aceptó hace ya unos siglos que la esclavitud es una práctica abominable. Por eso, muchos lectores de la Biblia se sorprenden al descubrir que el Antiguo Testamento no solo no prohíbe la esclavitud, sino que parece regularla y, en cierto sentido, legitimarla.
Por ejemplo, en Éxodo encontramos:
"Y estas son las leyes que colocarás ante ellos: Si adquieres un siervo judio, durante seis años servirá; y en el séptimo saldrá libre, sin cargo."
Éxodo 21:1-2
¿Cómo es posible que un texto sagrado, inspirado por un Dios justo y misericordioso, pueda tolerar una institución tan cruel?
Para entenderlo, debemos primero considerar el contexto histórico. En el antiguo Oriente Medio, la esclavitud era una práctica común y arraigada en todas las sociedades. No era vista como algo inherentemente malo, sino como una realidad económica y social.
Lo que hace la Biblia, entonces, no es aprobar la esclavitud, sino regularla en un mundo donde era omnipresente. Al hacerlo, introduce una serie de protecciones y derechos para los esclavos que eran revolucionarios para su época.
Por ejemplo, la ley mosaica establece:
"No entregarás a su amo un esclavo que hubiera hallado refugio contigo de su amo. Contigo habitará en tu seno, en cualquier lugar que escoja en una de tus ciudades, que sea beneficioso para él; no te mofarás de él."
Deuteronomio 23:16-17
Esta ley protegía a los esclavos fugitivos, algo inaudito en las culturas circundantes donde devolver un esclavo fugitivo era considerado un deber moral.
Además, la Biblia ordena el descanso sabático también para los esclavos:
"Pero el séptimo día es Shabat para El Señor, tu Dios; no harás ningún trabajo —tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, tu animal y tu converso dentro de tus portones."
Éxodo 20:10
Estas regulaciones, aunque nos parezcan insuficientes hoy, representaban un avance significativo en su contexto histórico. La Biblia estaba sentando las bases para una ética que eventualmente llevaría a la abolición de la esclavitud.
Finalmente, es importante notar que la “esclavitud” en el contexto bíblico a menudo se refería a una forma de servidumbre por deudas, muy diferente de la esclavitud racial que conocemos de tiempos más recientes. Los “esclavos” judíos debían ser liberados después de seis años de servicio, como vimos en Éxodo 21:2.
En resumen, la Biblia no “permite” la esclavitud en el sentido de aprobarla moralmente. Más bien, la regula en un contexto donde era universalmente aceptada, introduciendo protecciones revolucionarias para los esclavos y sentando las bases éticas que siglos después llevarían a su abolición.
Este enfoque gradual de reforma social es característico de cómo la Biblia aborda muchas cuestiones éticas. En lugar de decretar cambios radicales que habrían sido ignorados en su contexto histórico, encamina procesos que, con el tiempo, transformarían profundamente la sociedad.
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